Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LA VOZ DE LA HISTORIA.— La historia, en su conjunto, parece que enseña de este modo la producción del genio. Maltratad y torturad a los hombres —grita a la Envicia, al Odio y a la Tentación—, poned un pueblo contra otro pueblo durante siglos. Entonces la chispa del genio se convertirá en llama, la voluntad será un caballo sin freno. Los que asà obran son tan malos como la Naturaleza. Pero quizá no nos hemos entendido.
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VALOR DE NUESTRA ÉPOCA.— Acaso la producción del genio está reservada a un limitado perÃodo de la humanidad. Del porvenir no puede esperarse lo pasado; no habrá sentimiento religioso. Éste tuvo su época y produjo cosas muy hermosas, ya imposibles. No puede haber en lo futuro un horizonte de vida limitado por la religión. El tipo de santo no es posible sin cierta servidumbre del espÃritu. También hubo y hay una época de la inteligencia, por consagrarse la voluntad a fines intelectuales: cuando esta energÃa desaparezca, se acabará la dominación de la ciencia. Hasta podrÃa suceder que las fuerzas que dan vida al arte, por ejemplo, la mentira, la indecisión, el simbolismo, la embriaguez, el éxtasis, cayeran en el desprecio. Si algún dÃa se organiza la vida, si se llega a un estado perfecto, no habrá poesÃa, como no sea para los hombres retrasados. Éstos mirarÃan con cierta melancolÃa los tiempos presentes del estado imperfecto, de la sociedad semibárbara.