Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano CRECIMIENTO DE LO INTERESANTE.— Cada dÃa encuentra el hombre más interés en las cosas y con mayor facilidad el lado instructivo, el objeto que llena una laguna de sus pensamientos. Asà va desapareciendo el hastÃo. El hombre circula entre sus semejantes observándose a sà mismo como un animal curioso.
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SUPERSTICIÓN DE LA SIMULTANEIDAD.— Lo que es simultáneo tiene un lazo común, asà piensa la gente. Un pariente muere lejos al mismo tiempo que soñamos con él. Pero también otros muchÃsimos mueren sin que soñemos. Es como los náufragos que hacen votos; ¿cesan en los templos los exvotos de los que se ahogaron? Un hombre muere, una mujer chilla, un reloj se para; ¿no es esto un halagador indicio de la intimidad del hombre con la Naturaleza? Esta superstición se halla refinada en los historiadores y sociólogos, en quienes la yuxtaposición de hechos sociales causa una especie de idiofobia.
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LA CIENCIA COMO EJERCICIO DE PODER, NO DE SABER.— La ventaja de pasar muchos años en practicar una ciencia exacta no consiste en la suma de verdades adquiridas, siempre insignificante, sino en el aumento de energÃa, de razonamiento, de apropiación de los medios al fin. Para esto servirá algún dÃa el haber sido sabio.
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