Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano FASES DE LA CULTURA INTELECTUAL.— La fuerza o la debilidad de la producción intelectual no depende tanto de las facultades heredadas como de la energía transmitida. La mayor parte de los intelectuales se planta a la edad de treinta años, y en este punto solsticial de su vida no quieren nuevas orientaciones. De ahí la necesidad de una nueva generación: el hijo gasta menos fuerza en llegar adonde llegó su padre, y con el resto llega más allá. Hay hombres enérgicos, como Goethe, que avanzan un siglo; pero son la excepción. En este punto, la evolución individual es un compendio de la específica. El niño es religioso, y suele llegar al summun de esta fase a la edad de diez años. Entonces pasa al panteísmo; deja tras de sí a Dios, a la inmortalidad, etcétera, pero cede a la magia de una metafísica. Luego es el arte lo que les atrae; en todo ven al arte, todo lo refieren a la belleza, incluso la misma metafísica de antaño. Finalmente, se va desarrollando el sentido científico al par que se debilita el del arte. Todo esto pasa en los treinta primeros años de un hombre. Exactamente lo mismo que pasó en los treinta primeros años de un hombre. Exactamente lo mismo que pasó en los treinta millares de años de la humanidad.
273