Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ATRÁS, PERO NO HACIA ATRÁS.— Hoy, el que se ata por mucho tiempo a los sentimientos religiosos y vive, por consiguiente, muchos años en la metafísica y en el arte, se atrasa y entra con mal pie en la lucha humana. Mas por eso mismo se fortalecieron sus pulmones en aquella región de las pasiones volcánicas; sale de ellas con más fuerza; su peso es alado, su respiración tranquila, larga, constante. Retrocedió para dar un salto; su marcha es terrible, amenazadora.
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UNA SECCIÓN DE NUESTRO YO SIRVE DE OBJETO ARTÍSTICO.— Es una señal de superior cultura mantener en la conciencia ciertas fases de evolución que otros borran pronto; he aquí la especia más sublime del arte de la pintura. Es necesario aislar estas fases. Los estudios históricos nos fuerzan a este ejercicio, ya que por unos fragmentos de vida antigua nos reconstituyen un horizonte de pensamientos y una dirección de sentimientos, como cuando se reconstruye un templo por las columnas y paños que quedan. Tal es el sentido histórico. El primer efecto es considerar a nuestros semejantes como sistemas determinados y como representantes de culturas diversas. Y también, en nuestra propia evolución, seremos capaces de aislar pedazos y estudiarlos aparte.
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