Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EN QUÉ MEDIDA EL HOMBRE ACTIVO ES PEREZOSO.— Yo creo que todo hombre debe tener, sobre aquello que es posible formarse opinión, una propia, porque él mismo es algo especial, no existiendo sino una vez, que ocupa en relación a las demás cosas una situación nueva que jamás existió. Pero la pereza que existe en el fondo del alma del hombre activo, le impide sacar el agua de su propia fuente. Paso con la libertad de las opiniones lo que con la salud: una y otra son individuales, pero ni de la una ni de la otra puede formarse concepto de un valor general. Lo que a un hombre es necesario para su salud, para otro es causa de enfermedad y muchos medios, y caminos que conducen a la libertad del espÃritu, puede por causas de un grado más alto de desarrollo, ser medios y camino de dependencia.
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CENSOR VITAL.— Alternar el amor con el odio distingue por largo tiempo el estado interior de un hombre que quiera ser libre en su juicio sobre la vida. Por fin, cuando toda la mesa de su alma está cubierta con notas de la experiencia, no tendrá para la existencia desprecio, ni odio ni tampoco amor; morará muy por encima de ella, dirigiéndole semejante a la Naturaleza, tendrá en el pensamiento, bien el verano, bien el otoño.
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