Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano UNO ES JUZGADO ERRÓNEAMENTE.— El que escucha los juicios que de él se hacen, estará siempre disgustado, pues somos malamente juzgados por los que nos tienen cerca («que nos conoce mejor»). Aún los buenos amigos dejan a veces escapar su desacuerdo: ¿y serían amigos nuestros si nos conocieran bien? Los juicios de los indiferentes hacen mucho daño, porque tienen un tono de imparcialidad casi impersonal. Pero si advertimos que alguno que nos es hostil conoce algún secreto nuestro, nos sentimos cogidos por el despecho.
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TIRANÍA DEL RETRATO.— Los artistas y los hombres de Estado que por rasgos aislados componen la imagen entera de un hombre o de un suceso, son siempre injustos, porque exigen que sea realmente tal como lo han pintado.
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EL PADRE CONSIDERADO COMO EL MEJOR AMIGO.— Los griegos, que sabían tan bien lo que es un amigo, hicieron un estudio filosófico, profundo, múltiple, de la amistad, al punto de ser los primeros y hasta hoy los últimos para quienes el amigo ha parecido un problema digno de solución: esos mismos griegos han adjudicado a los padres un término que es el superlativo de la palabra «amigo». Esto es para mí inexplicable.
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