Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano HONRADEZ DESCONOCIDA.— Cuando alguno en la conversación se cita a sí mismo («yo digo», «yo tengo costumbre decir») nos molesta la pretensión, mientras que, a la inversa, nos parece lo contrario.
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EL PARÁSITO.— Es señal de la falta de sentimientos nobles vivir en la dependencia, a expensas de otro, para no trabajar, y ordinariamente con cierta secreta prevención contra aquéllos de quienes depende. Tal disposición es mucho más frecuente entre los hombres que entre las mujeres, y también mucho más perdonable (por razones históricas).
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EN EL ALTAR DE LA RECONCILIACIÓN.— Hay circunstancias en las cuales el medio de obtener una cosa de un hombre es herirle y hacer de él un enemigo: este sentimiento de tener un enemigo le atormenta a tal punto, que aprovecha el primer indicio de disposición más suave para reconciliarse, y sacrifica en el altar de la reconciliación aquéllas que antes no quería hacer ningún precio.
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