Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano RECLAMAR PIEDAD, SIGNO DE PRETENSIÓN.— Hay hombres que cuando se encolerizan y ofenden a los demás, exigen con esto, primeramente, que nada se tome a mal en ello, y después, que se les tenga compasión porque están sujetos a paroxismos tan violentos. A tanto alcanza la pretensión humana.
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CEBO.— «Todo hombre tiene su precio»: esto no es exacto. Pero puede encontrarse para cada cual el cebo apropiado. AsÃ, para ganar muchas personas a una causa, no hay más que dar a ésta el barniz de la filantropÃa, de la nobleza, de la beneficencia, de sacrificio, ¡y a qué causa no podrá dársele!… Es el confite y la golosina para sus almas; pero hay también otros cebos.
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CONTINENCIA EN RELACIÓN AL ELOGIO.— Si buenos amigos alaban la Naturaleza bien dotada, ésta se mostró a menudo contenta por cortesÃa y benevolencia, ¡pero en realidad es igual! Su esencia particular es indolente a este respecto, y por consiguiente, mal dispuesta a dar un paso para salir del sol o de la sombra en que se halla reclinada; pero como los hombres, por la alabanza, quieren contestar, serÃa disgustarlos no manifestarse contento de sus alabanzas.
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