Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LA EXPERIENCIA DE SÓCRATES.— Cuando se ha llegado a ser maestro en una cosa, se es por lo general aprendiz en la mayor parte de las otras, pero creyendo siempre lo contrario, como Sócrates. Tal es lo que hace desagradable el trato de los maestros.
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MEDIOS DE DEFENSA.— En la lucha con la necedad, los hombres más moderados acaban por ser brutales. Quizá están por ello en el verdadero camino de la defensa, pues ante un contrario estúpido, el argumento que conviene es el puño cerrado.
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CURIOSIDAD.— Si la curiosidad no existiera, se harÃa muy poco por el prójimo. Porque la curiosidad se insinúa bajo el nombre de deber o de compasión en la casa del que sufre y del necesitado. Quizá aun en el famoso amor maternal exista una buena parte de curiosidad.
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EQUIVOCACIONES DE LA SOCIEDAD.— Este desea hacerse interesante por sus juicios, aquél por sus simpatÃas y sus aversiones, el tercero por sus conocimientos, el cuarto por su aislamiento, y todos se equivocan, pues el único espectáculo digno de consideración es uno mismo.
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