Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano MEDIOS DE LLEVAR A CUALQUIER HOMBRE A LO QUE SE QUIERE.— Por medio de las molestias, las inquietudes, la acumulación del trabajo y de los pensamientos, se puede de tal manera fatigar y debilitar a cualquier hombre, que deje de oponerse a lo que tenga cualquiera suerte de complicación y lo ceda. Es lo que saben los diplomáticos y las mujeres.
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HONRADEZ Y HONESTIDAD.— Las niñas que no quieren deber sino al atractivo de su juventud el medio de proveer a toda su existencia, y cuya destreza está manejada por madres listas, persiguen el mismo fin que las cortesanas, salvo que son todavía más deshonestas.
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MÁSCARAS.— Hay mujeres en las que, por más que se busque y se analice, no se encuentra nada interior; son simplemente máscaras. Es de lamentar que se abandone el hombre a estos seres casi fantasmagóricos, incapaces necesariamente de satisfacer; pero son ellas justamente las capaces de despertar con más intensidad el deseo del hombre; éste busca en ellas un alma, y continúa buscándola siempre.
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