Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano A PROPÓSITO DE LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER.— ¿Pueden las mujeres, por regla general, ser justas, estando tan acostumbradas a amar, a inclinarse súbitamente por un pro o por un contra? Por eso rara vez se apasionan de las cosas, sino mucho más frecuentemente de las personas; pero cuando lo están por alguna cosa, la hacen desde luego un negocio de partido y corrompen asà la acción pura e inocente.
Nace de ahà un peligro que no es despreciable, si se les confÃa la polÃtica y ciertas partes de la ciencia, por ejemplo, la historia. Porque ¿habrÃa algo más raro que una mujer que supiera realmente lo que es la ciencia? Hasta las mejores sienten hacia ella dentro de sà un desprecio secreto, como si por algún concepto le fueran superiores. Puede ser que esto llegue a cambiar, pero por ahora, asà sucede.
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