Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LA INSPIRACIÓN EN EL JUICIO DE LAS MUJERES.— Las decisiones repentinas de las mujeres sobre el pro y sobre el contra, tan comunes en ellas, sus apreciaciones tan rápidas como relámpagos en lo que atañe a sus relaciones personales, en que sólo predominan la antipatÃa o la simpatÃa, no obstante ser prueba de la injusticia femenina, han sido orladas por los hombres con una aureola de amor, como si todas las mujeres tuviesen inspiraciones de sabidurÃa y fueran capaces de vaticinar, aunque no posean el trébol délfico ni la corona de laurel, y sus asertos, aun mucho tiempo después de hechos, son interpretados y justificados como oráculos sibilinos. Pero si se considera que en todas las personas y en todas las cosas se puede encontrar algo que les sea favorable y algo también que les sea adverso; que todo lo que vemos no tiene sólo una, sino dos, tres y hasta cuatro caras, es verdaderamente difÃcil engañarse por completo en tan repentinas decisiones; hasta podrÃa decirse: la naturaleza de las cosas está dispuesta de tal manera, que las mujeres siempre tienen razón.
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