Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano NECEDAD DE LOS PADRES.— Los más groseros errores de apreciación de un hombre los cometen sus padres: ésta es una gran verdad; pero ¿cómo explicárnosla? Los padres, que tienen mayor experiencia respecto de sus hijos, ¿no son capaces de encauzar esa experiencia? Nótese que los que viajan por paÃses extranjeros adquieren en los primeros dÃas el conocimiento de sus caracteres generales; pero cuanto más llegan a conocerlos más descuidan el estudio de lo que tienen de tÃpico. Desde que pueden ver de cerca, sus ojos cesan de ver lejos. ¿SerÃa necesario decir que si los padres juzgan equivocadamente a un hijo es porque nunca se han alejado lo bastante de él? Otra explicación muy distinta: los hombres tienen la costumbre de no reflexionar respecto a aquello que les rodea, sino que se contentan con aceptarlo. Tal vez la falta de reflexión, hábito de los padres, sea la causa de que si alguna vez tienen que emitir un juicio sobre sus hijos, lo hagan erróneamente.
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