Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano CEGUERA PARA LO LEJANO.— Del mismo modo que las madres no tienen, hablando con propiedad, sentidos ni ojos sino para los dolores visibles y sensibles de sus hijos, así también las mujeres de hombres de aspiraciones y propósitos levantados no pueden soportar que sus esposos tengan que padecer sufrimientos, pobreza y menosprecio, no obstante que tal vez estas amarguras no solamente indiquen que han sabido elegir la dirección de su vida, aunque garanticen sus grandes propósitos llegarán a tener realización cumplida. Las mujeres intrigan siempre secretamente contra la elevación del alma de sus maridos; tratan de malograrles su porvenir en pro de un presente exento de penas, fácil y cómodo.
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