Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano POR LA SANGRE.— Lo que los hombres y las mujeres tienen por la sangre de ventaja sobre los demás, y lo que les da un derecho indiscutible a una estimación más alta, son dos artes que la herencia ha acrecentado más y más: le arte de saber mandar y el arte de la obediencia fiera. Pero sucede que en dondequiera que él manda constituye una faena diaria (como en el mundo del gran negocio y de la gran industria), se produce algo semejante a esas razas «por la sangre»; pero les falta la noble actitud en la obediencia, que en aquéllas es un legado de las condiciones feudales, y que en nuestro clima de civilización no aumentarse.
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