Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano SUBORDINACIÓN.— La subordinación, tan altamente estimada en la milicia y en la administración, llegará a ser pronto para nosotros tan increÃble, como lo es ya la táctica particular de los jesuitas; y cuando esta subordinación no sea posible, habrá en ella una cantidad defectos de los más sorprendentes que no podrán realizarse, y el mundo empobrecerá. Es necesario que desaparezca, pues su fundamento, que es la fe en la autoridad absoluta, en la verdad definitiva: aun en los Estados militares, la violencia fÃsica no basta producirla sino que es necesaria la adoración del carácter del prÃncipe como de algo sobrehumano. En un estado de libertad mayor, no se subordina uno sino bajo las condiciones, por consecuencia de un contrato recÃproco, partiendo siempre del interés personal.
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