Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EJÉRCITOS NACIONALES.— El mayor inconveniente de los ejércitos nacionales, tan alabados en nuestros dÃas, consiste en que destruyen hombres de la más elevada civilización; gracias a un dichoso acuerdo de todas las circunstancias, existen todavÃa tales hombres: ¡con qué reserva deberÃa privarse de ellos, dado que es necesario tanto tiempo para crear condiciones favorables a la producción de cerebros de organización tan delicada!, pero del mismo modo que los griegos se cebaban en la sangre de los griegos, los europeos se ceban hoy en la sangre europea, y el hecho es que son relativamente siempre los mejor cultivados, los más sacrificados, los que garantizan una posteridad rica y excelente; en efecto, están en la lucha, encargados del mando, y son, por consiguiente, los que, por su mayor ambición, se exponen más a los peligros. El grosero patriotismo romano es, hoy que se imponen deberes más levantados que patria y honor, poco honrado o indicio de ideas retrógradas. Hay, teniendo corazón e inteligencia, que ser antimilitaristas. El ejército y la Iglesia morirán al mismo tiempo. No pueden subsistir el uno sin el otro.
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