Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ESPÍRITUS DIRIGENTES Y SUS INSTRUMENTOS.— Vemos a los grandes políticos, y en general a todos los que deben servirse de muchos hombres para la ejecución de sus planes, proceder tan pronto de una manera como de otra, o bien eligen con mucha indagación y cuidado los hombres que convienen a sus designios, dejándoles entonces una libertad relativamente grande, al saber que la naturaleza de las personas elegidas conduce justamente en la dirección en que ellos mismos quieren tenerlas, o bien las escogen mal, y aun toman lo primero que se les presenta al alcance de la mano, pero formando de esa arcilla algo que sirva para sus fines. La segunda especie de espíritus es la más violenta, exige también instrumentos más dominados y un conocimiento de los hombres, por lo común, mucho menor. Desprecia a los hombres, pero la máquina que construyen, por lo general, trabajo mucho mejor que la máquina que sale de los talleres de los demás.
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