Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano NECESIDAD DE UN DERECHO ARBITRARIO.— Los juristas disputan sobre si el derecho más completamente profundo por la reflexión o el más fácil de comprender es el que debe triunfar en un pueblo. El primero, cuyo modelo es el derecho romano, parece al profano incomprensible y que no es, por lo tanto, expresión de su sentimiento del derecho. Los derechos populares, por ejemplo, los derechos germánicos, eran groseramente supersticiosos, ilógicos, en parte absurdos, pero respondÃan a costumbres y a sentimientos nacionales hereditarios muy determinados. Pero allà donde, como entre nosotros, el derecho no es una tradición, necesita ser un imperativo —obligatorio—; no tenemos ya sentimiento del derecho tradicional, y por consiguiente, debemos contentarnos con derechos arbitrarios, expresiones de la necesidad de que es menester que haya un derecho. El más lógico es entonces el más aceptable, porque es el más imparcial, y esto aunque se acordara que en todos los casos la unidad más pequeña en la relación del delito a la pena está fijada arbitrariamente.
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