Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LA RIQUEZA, ORIGEN DE UNA NOBLEZA DE RAZA.— La riqueza produce necesariamente una aristocracia de raza, pues pone en condiciones de poder elegir las mujeres más bellas, de pagar los mejores maestros, procura al hombre la propiedad, el tiempo para ejercitar su cuerpo, y sobre todo, la posibilidad de evitar el trabajo corporal embrutecedor. En este sentido crea todas las condiciones para que los hombres durante algunas generaciones se porten y se conduzcan noble y virtuosamente; la libertad de conciencia, la ausencia de mezquindades miserables, del rebajamiento ante los que procuran el pan, del ahorro centavo a centavo. Precisamente estas ventajas negativas son las más rica dote para el hombre joven; un hombre muy pobre se arruina de ordinario por su nobleza de pensamiento: si no aprovecha, si no adquiere, su raza no es viable. Pero a pesar de todo es necesario considerar que la riqueza produce casi los mismos efectos, no obstante la desigualdad que en ellas exista, sea que un hombre pueda gastar trescientos escudos o treinta mil al año; ya desde entonces no hay progresión real de circunstancias favorables. Solamente, tener menos o no tener, mendigar en la infancia y humillarse es cosa terrible, aunque para quienes buscan la dicha en el esplendor de las cortes, o en la subordinación a los poderosos e influyentes, o quieren llegar a ser prÃncipes de la Iglesia, pueda ser este buen punto de partida. En él se aprende el modo de encorvarse para penetrar en los senderos subterráneos del favor.