Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 479
ENVIDIA Y PEREZA EN SENTIDOS DIVERSOS.— Los dos partidos adversarios, el socialista y el nacionalista, cualesquiera que sean los nombres que tengan en las diversas comarcas de Europa, son dignos el uno del otro: la envidia y la pereza, en el uno y en el otro, son las potencias motrices. En uno de los campos se quiere trabajar lo menos posible con los brazos; en el otro lo menos posible con la cabeza: en el último se odia, se envidia a los individuos eminentes que se engrandecen en su seno, que no se dejan colocar en filas para una acción en masa; en el primero se odió a la casta de la sociedad mejor establecida en condiciones más favorables, cuya misión, la producción de los beneficios superiores de la civilización, hace interior la vida más pesada y dolorosa. Si se lograse, es verdad, hacer de ese espÃritu la acción en masa el espÃritu de las clases elevadas de la sociedad, los batallones socialistas tendrÃan el derecho de aplicar el nivel entre ellos y aquellas clases, puesto que, moralmente, en la cabeza y el corazón se creen mutuamente en el mismo nivel. ¡Vivid como hombres superiores y haced sin cesar los negocios de la civilización superior; entonces todo lo que vive en ella reconocerá vuestros derechos, y el orden de la sociedad de que sois la cumbre será garantido de todo atentado!
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