Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano PROCURARSE TRABAJOS.— La falta de escrúpulo del pensamiento es a menudo señal de una disposición interior inquieta, que busca cómo aturdirse.
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MÁRTIR.— El adepto de un mártir sufre más que el mártir mismo.
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VANIDAD ATRASADA.— La vanidad de muchas gentes que no tuvieron necesidad de ser vanas, es una costumbre guardada, que data del tiempo en que no tenían derecho de creer en ellos mismos y no hacían sino mendigar esa creencia a otros en pequeñas monedas.
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«PUNETUM SALIENS» DE LA PRISIÓN.— Aquél que se halla en disposición de encolerizarse o de entregarse a una pasión de amor violenta, ha llegado a un punto en que el alma está llena como un tonel; sin embargo, le falta todavía el exceso de una gota de agua, de la buena voluntad por la pasión que se llama también de ordinario mala. No es necesario sino ese grano pequeñísimo para que el tonel se desborde.
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