Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 589
LA SENDA DE LOS ANTEPASADOS.— Es razonable que cualquiera perfeccione en sí mismo el talento en que su padre o su abuelo han gastado su esfuerzo en lugar de ponerse a su vez a una nueva faena: de otro modo se aparta la posibilidad de llegar a la perfección en cualquier materia. Por esto dice el proverbio: «¿Por qué senda debes caminar? —Por la de tus abuelos».
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VANIDAD Y AMBICIÓN EDUCADORAS.— En tanto que un hombre no llegue a ser instrumento del interés general de los demás, la ambición puede atormentarle; pero si alcanza su fin, si trabaja por necesidad como una máquina por el bien de todos, la vanidad puede sobrevenir. Ésta le humanizará, le hará más sociable, más soportable, más indulgente, luego que la ambición ha terminado en él la obra (hacerlo útil).
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NOVICIOS EN FILOSOFÍA.— Acaba uno de recibir la sabiduría de un filósofo y se va por las calles con el sentimiento de estar reformado y hecho un gran hombre, pues sólo encuentra personas que no conocen ésa sabiduría; por consiguiente, tiene algo desconocido que decir sobre todo. Cuando llega uno a conocer un código, piensa en seguida en ser juez.
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