Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EL PRIMER PENSAMIENTO DEL DÍA.— El mejor pensamiento medio de comenzar bien el día es pensar si durante él se puede favorecer por lo menos a un hombre. Si esto pudiera establecerse en reemplazo de la costumbre religiosa de la oración, los demás hombres obtendrían ventaja de tal cambio.
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LA PRETENSIÓN, MEDIO ÚLTIMO DE CONSUELO.— Si uno se da cuenta de un fracaso, de la propia insuficiencia intelectual, de su enfermedad, viendo en ello la suerte a que estaba predestinado, la prueba que debe sufrir o el castigo de una falta interior, entonces hace su propio ser más interesante y se eleva con el pensamiento por encima de sus semejantes. El pecador orgulloso es figura conocida en todas las sectas clericales.
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VEGETACIÓN DE LA DICHA.— Al lado del dolor del mundo, y muchas veces en su suelo volcánico, el hombre ha establecido su pequeño jardín de felicidad. Que se considere la vida con la mirada del hombre que no quiere sino el conocimiento de su ser, o del que se abandona y se resigna o del que cifra su satisfacción en la dificultad vencida —dondequiera se encuentra alguna dicha arrojada al lado del infortunio, y tanto mayor cuanto más volcánico es el suelo—; sería simplemente ridículo decir que por esta dicha el mismo sufrimiento está justificado.