Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano POSIBILIDAD DEL PROGRESO.— Un sabio de la cultura lleva razón al no frecuentar el trato de hombres que creen en el progreso. Puesto que la cultura antigua tiene detrás de sà su grandeza y su bien, y la educación histórica obliga al individuo a confesar que no recobrará jamás su lozanÃa, es necesaria una obcecación de espÃritu intolerable, un insoportable prejuicio para negarlo. Pero los hombres pueden decidir con plena conciencia de su desarrollo para en adelante por una cultura nueva, mientras que antes era inconscientemente y al azar como se desarrollaban: hoy pueden condicionar mejor la producción de hombres, su alimentación, su educación, su instrucción, organizar económicamente el conjunto y la destrucción de la tierra, pesar y ordenar las fuerzas de los hombres en general, los unos en relación a los otros. Esta nueva cultura consciente mata a la antigua, que, considerada en conjunto, trajo una vista inconsciente de bestia y de vegetal; mata también la desconfianza en el progreso, es posible. Quiero decir: es un juicio precipitado y falto casi de sentido el creer que el progreso debe necesariamente salir adelante; pero ¿cómo se podrÃa negar que sea posible? Por el contrario, un progreso en el sentido y por la senda de la cultura antigua, no es siquiera concebible. La fantasÃa romántica emplea la palabra «progreso», hablando de sus fines (por ejemplo, de las civilizaciones de los pueblos originales y determinados): en todo caso, viviendo del pasado; pensamiento y concepción en este dominio no tienen ninguna originalidad.