Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano Por lo mismo que por el soplo de tal especie de consideración se siente helado el corazón, es posible que en ella haya demasiado poco calor: no tiene, sin embargo, más que mirar a su alrededor, y notará hombres de tal manera forjados en el ardor y el fuego, que apenas encuentran un lugar en que el aire sea para ellos bastante frío y penetrante. Por otra parte, así como los individuos y los pueblos demasiado serios tienen necesidad de frivolidades, otros, demasiado ligeros y excitables, tienen a veces necesidad para su salud de cargas pesadas que los depriman; ¿no es necesario que nosotros los hombre más inteligentes de esta época, que visiblemente entra cada vez más en combustión, tratemos de apoderarnos de todos los medios de extinción y refrigerio que existen, a fin de conservar a lo menos el asiento, la paz, la medida que tenemos todavía, y llegar a ser útiles en esta época, dándole un espejo, una conciencia cierta de ella misma?
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