Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 90
LÍMITES DE LA FILANTROPÍA.— Todo hombre que se ha convencido de que otro es un imbécil, un pobre diablo, se enoja cuando éste demuestra que no lo es.
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MORALIDAD LACRIMOSA.— ¡Cuánto placer produce la moralidad! ¡Piénsese solamente en el mar de agradables lágrimas que han corrido ya por la recitación de rasgos móviles, magnánimos! Este atractivo de la vida desaparecería si la creencia en la irresponsabilidad absoluta llegara a dominar.
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