Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 98
PLACER E INSTINTO SOCIAL.— Por sus relaciones con otros hombres, el hombre adquiere una nueva especie de placer que se añade a los sentimientos de placer que saca de sà mismo; por ello extiende considerablemente el dominio del placer en general. Quizá muchos elementos que entran aquà viénenle por herencia de los animales, los cuales sienten evidentemente placer cuando juegan juntos, por ejemplo, la madre con sus pequeñuelos. Por otra parte, que se reflexione en las relaciones sexuales, que hacen que casi toda mujer parezca interesante a todo hombre en atención al placer, y recÃprocamente. El sentimiento de placer fundado en las relaciones humanas hace, en general, al hombre mejor; el gozo común, el placer que se disfruta colectivamente parecen acrecentarse, dan al individuo seguridad, le ponen de mejor humor, disuelven la desconfianza, la envidia; se siente mejor y ve que igualmente los demás se sienten mejor. Las manifestaciones similares de placer despiertan la imagen de la simpatÃa, el sentimiento de sus semejantes: es porque tienen también comunes, las mismas tempestades, los mismos peligros, los mismos enemigos. En ello, sin duda, se funda la asociación más antigua; tiene el sentido de una protección común. De esta manera el instinto social nace del placer.
99