La gaya ciencia
La gaya ciencia ¿No tiene que ser, quien desee mover a la gran masa, el actor de sà mismo? ¿No tiene que empezar traduciéndose a sà mismo a lo grotesco-nÃtido y exponer oralmente toda su persona y su asunto en esa forma más basta y simplificada?
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El cortés
«¡Es tan cortés!». SÃ, tiene siempre consigo un pastel para el Cerbero, y es tan temeroso que considera a todo el mundo el Cerbero, también a ti y a mÃ: esta es su «cortesÃa».
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Sin envidia
Carece por entero de envidia, pero eso no tiene mérito: pues quiere conquistar un paÃs que nadie ha poseÃdo aún y que casi nadie ha visto siquiera.
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El cenizo
Un solo cenizo es suficiente para producir permanente malhumor y ensombrecer el cielo en una casa entera; ¡y que falte es un milagro! La felicidad no es, ni de lejos, una enfermedad tan contagiosa, ¿por qué será?
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Junto al mar