La gaya ciencia

La gaya ciencia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El mayor acontecimiento reciente, que «Dios ha muerto», que la fe en el Dios cristiano ha perdido toda credibilidad, comienza ya a lanzar sus primeras sombras sobre Europa. Como poco, a los pocos cuyos ojos, cuyo recelo en los ojos son lo suficientemente fuertes y delicados para este espectáculo, les parece que se ha puesto algún sol, que se ha vuelto duda alguna vieja y profunda confianza: a ellos nuestro viejo mundo tiene que parecerles diariamente más vespertino, más desconfiado, más ajeno, «más viejo». Pero en lo principal es lícito decir: el acontecimiento mismo es demasiado grande, demasiado lejano, demasiado apartado de la capacidad de comprensión de muchos para que pueda decirse que siquiera haya llegado su noticia, y menos que muchos sepan ya qué es realmente lo que con él ha sucedido, y todo lo que ahora, después de enterrada esta fe, tiene que derrumbarse porque estaba edificado sobre ella, apoyado en ella, había crecido dentro de ella: por ejemplo, toda nuestra moral europea. Esta larga abundancia y secuencia de demolición, destrucción, ruina y subversión que ahora se nos avecina: ¿quién adivinaría hoy lo suficiente de ella para tener que hacer de maestro y anunciador de esta enorme lógica de horrores, de profeta de un oscurecimiento y de un eclipse del sol como probablemente no los haya habido iguales en este mundo?… Incluso nosotros, descifradores natos de enigmas, que por así decir esperamos sobre las montañas, colocados entre el hoy y el mañana y tensados en la contradicción entre el hoy y el mañana, nosotros primogénitos e hijos prematuros del siglo venidero que ya deberíamos haber avistado las sombras que pronto tienen que envolver a Europa: ¿a qué se debe que incluso nosotros veamos cómo se acercan sin sentirnos realmente afectados por este oscurecimiento, sobre todo sin preocupación y miedo por nosotros? Quizá aún estemos en exceso bajo las consecuencias más próximas de este acontecimiento, y estas consecuencias próximas, sus consecuencias para nosotros no sean, al revés de lo que quizá podría esperarse, absolutamente nada tristes y oscurecedoras, sino más bien semejantes a una nueva especie, difícil de describir, de luz, felicidad, alivio, jovialidad, animación, aurora… En verdad, ante la noticia de que «el viejo Dios ha muerto» nosotros, filósofos y «espíritus libres», nos sentimos como irradiados por una nueva aurora; nuestro corazón rebosa agradecimiento, sorpresa, presentimiento, expectativa, por fin el horizonte vuelve a aparecernos libre, suponiendo incluso que no sea luminoso, por fin nos es lícito volver a zarpar con nuestros barcos, a zarpar dispuestos a afrontar cualquier peligro; toda osadía del que conoce vuelve a estar permitida, el mar, nuestro mar vuelve a estar abierto ante nosotros, y quizá no haya habido nunca un mar tan «abierto».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker