La gaya ciencia

La gaya ciencia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando se escribe se quiere no solo ser entendido, sino también —no es menos cierto— no ser entendido. Que alguien encuentre un libro ininteligible no es aún, en modo alguno, una objeción contra ese libro: quizá justo eso formaba parte del propósito de quien lo escribió, pues no quería ser entendido por «cualquiera». Cuando quiere comunicarse, todo espíritu y gusto dotado de cierta distinción elige también sus oyentes; al elegirlos traza al mismo tiempo sus barreras contra «los otros». Todas las leyes estilísticas dotadas de cierta sutileza tienen ahí su origen: mantienen al mismo tiempo lejos, crean distancia, vedan «la entrada», la comprensión, como dijimos, mientras que abren los oídos a quienes están emparentados con nosotros por sus oídos. Y —dicho sea entre nosotros y en mi caso— no quiero dejar que mi ignorancia ni la vivacidad de mi temperamento me impidan ser inteligible para vosotros, amigos míos: que no me lo impida la vivacidad, por mucho que me obligue a poner bajo control una cosa rápidamente para poder de algún modo ponerla bajo control. Pues hago con los problemas profundos lo mismo que con un baño de agua fría: rápido para dentro, rápido para fuera. Que de esa forma no se llega a la profundidad, que no se llega lo suficientemente abajo, es la superstición de los que tienen miedo al agua, de los enemigos del agua fría; hablan sin experiencia. ¡Oh!, ¡el mucho frío hace andar listo! Y, preguntado sea de paso: ¿una cosa queda realmente sin ser entendida ni conocida ya por el mero hecho de que sea tocada, mirada o contemplada solo por un instante?, ¿es absolutamente necesario empezar sentándose bien sobre ella?, ¿haberla empollado como se empolla un huevo? ¿Diu noctuque incubando[66], como decía Newton de sí mismo? Al menos hay verdades de tan especial timidez y sensibilidad a cualquier roce que no es posible hacerse con ellas de otro modo que repentinamente, a las que hay que tomar por sorpresa o dejar… Finalmente, mi brevedad tiene aún otro valor: dentro de cuestiones como las que me ocupan tengo que decir muchas cosas brevemente para que sean oídas aún con mayor brevedad. Y es que cuando se es inmoralista hay que cuidarse de no corromper la inocencia, me refiero a los asnos y a las solteronas de ambos sexos que no han sacado de la vida otra cosa que su inocencia; es más, mis escritos aspiran a entusiasmarlos, a elevarlos, a animarlos a la virtud. No sabría mencionar nada de este mundo que sea más divertido que ver viejos asnos entusiasmados y solteronas excitadas por los dulces sentimientos de la virtud: y «lo he visto», así hablaba Zaratustra. Hasta aquí en lo que respecta a la brevedad; peor están las cosas en lo tocante a mi ignorancia, y ni siquiera a mí mismo quiero ocultarla. Hay horas en las que me avergüenzo de ella; ciertamente también hay horas en las que me avergüenzo de esa vergüenza. Quizá nosotros los filósofos estemos hoy todos en mala situación en lo que respecta al saber: la ciencia crece, los más eruditos de nosotros están cerca de descubrir que no saben lo suficiente. Pero aún sería peor que las cosas fuesen de otro modo, que supiésemos demasiado; nuestra tarea es y será antes de nada no confundirnos a nosotros mismos. Somos algo distinto de eruditos: aunque no cabe eludir que, entre otras cosas, también somos eruditos. Tenemos otras necesidades, otro crecimiento, otra digestión: necesitamos más, necesitamos también menos. No existen fórmulas acerca de cuánto necesita un espíritu para su alimentación; pero si su gusto está orientado a la independencia, al rápido ir y venir, a la caminata, quizá a aventuras a cuya altura solo están los que andan más listos, prefiere vivir libre con una dieta escasa a vivir sin libertad y atiborrado. No grasa, sino la mayor flexibilidad y fuerza es lo que un buen bailarín exige de su alimentación: y no sabría qué desearía ser el espíritu de un filósofo más que ser un buen bailarín. Y es que el baile es su ideal, también su arte, en último término su única devoción, su «acto de culto»…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker