La gaya ciencia
La gaya ciencia ¿Tú, un poeta?, ¿tú, un poeta?
¿Tan mal estás de la cabeza?
«Sí, señor mío, usted es un poeta».
Se encoge de hombros el pájaro carpintero.
¿A quién estoy esperando aquí en el matorral?
¿A quién acecho yo, bandido?
¿Es un dicho?, ¿una imagen? Visto y no visto
le ha saltado encima mi rima.
A todo lo que se esconde y salta, el poeta
inmediatamente lo pincha en un verso.
«Sí, señor mío, usted es un poeta».
Se encoge de hombros el pájaro carpintero.
Las rimas, digo yo, ¿serán como flechas?
¡Cómo sacude al aire sus patas, tiembla y salta,
cuando la flecha penetra
en sus órganos vitales, el cuerpecillo de la lagartija!
¡Ay, morís por su causa, pobres diablos,
o bien os balanceáis como ebrios!
«Sí, señor mío, usted es un poeta».
Se encoge de hombros el pájaro carpintero.
¡Dicho pequeño y oblicuo lleno de prisa,
palabrita borracha, cómo trata de abrirse paso!
Hasta que todos vosotros, línea a línea,
colgáis de la cadena del tictac.
¿Y hay una cruel canalla