Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal ¡Ponerse en guardia contra quienes dan mucho valor a que se confíe en su tacto y sutileza morales en materia de distinciones morales! Jamás nos perdonan el haberse equivocado alguna vez en presencia nuestra (y, no digamos, a propósito de nosotros), —inevitablemente se convierten en nuestros calumniadores y detrac—tores instintivos, aun cuando continúen siendo «amigos» nuestros. —Bienaventurados los olvidadizos: pues «digerirán» incluso sus estupideces.
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