Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal 233
Delata una corrupción de los instintos —aun prescindiendo de que delata un mal gusto —el que una mujer invoque cabalmente a Madame Roland o a Madame de Staél o a Monsieur George Sand, como si con esto se demostrase algo a favor de la «mujer en sû. Las mencionadas son, entre nosotros los varones, las tres mujeres ridÃculas en sà —¡nada más! —y, cabalmente, los mejores e involuntarios contra—argumentos en contra de la emancipación y en contra de la soberanÃa femenina.
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La estupidez en la cocina; la mujer como cocinera; ¡el horroroso descuido con que se prepara el alimento de la familia y del dueño de la casa! La mujer no comprende qué significa la comida: ¡y quiere ser cocinera! ¡Si la mujer fuese una criatura pensante habrÃa tenido que encontrar desde hace milenios, en efecto, co—mo cocinera, los más grandes hechos fisiológicos, y asimismo habrÃa tenido que apoderarse de la medicina! Las malas cocineras —la completa falta de razón en la cocina, eso es lo que más ha retardado, lo que más ha perjudicado el desarrollo del ser humano: hoy mismo las cosas están únicamente un poco mejor.. Un discurso para alumnas de los cursos superiores.
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