Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal ¡Ya no son amigos, son—¿qué nombre darles?
Sólo fantasmas de amigos!
Sin duda ellos continúan golpeando por la noche en mi corazón y en mi ventana, Me miran y dicen: «¿es que no hemos sido amigos?» —
— ¡Oh palabra marchita, que en otro tiempo olió a rosas!
¡Oh anhelo de juventud, que se malentendió a sà mismo!
Aquellos a quienes yo anhelaba,
A los que yo imaginaba afines a mÃ, cambiados como yo,
El hecho de hacerse viejos los ha alejado de mÃ:
Sólo quien se transforma permanece emparentado conmigo.
¡Oh mediodÃa de la vida! ¡Segunda juventud!
¡Oh jardÃn de verano!
¡Inquieta felicidad de estar de pie y atisbar aguardar!
A los amigos espero impaciente, preparado dÃa y noche,
¡A los nuevos amigos! ¡Venid! ¡Ya es hora! ¡Ya es hora!
Esta canción ha terminado, —el dulce grito del anhelo
Ha expirado en la boca: