Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal ¡No, marchaos! ¡No os enojéis! ¡Aquí —vosotros no podríais tener vuestra casa!: Aquí, en el lejanísimo reino del hielo y de las rocas, —
Aquí es necesario ser cazador e igual que las gamuzas.
¡En un perverso cazador me he convertido! —¡Ved cuán tirante Se tensa mi arco!
El más fuerte de todos fue quien logró tal tirantez ——: ¡
Pero ay ahora! Peligrosa es la flecha
Como ninguna otra, —¡fuera de aquí! ¡Por vuestro bien!...
¿Os dais la vuelta? —Oh corazón, bastante has soportado,
Fuerte permaneció tu esperanza:
¡Mantén abiertas tus puertas para nuevos amigos!
¡Deja a los viejos! ¡Abandona el recuerdo!
Si en otro tiempo fuiste joven, ahora —¡eres joven de un modo mejor!
Lo que en otro tiempo nos ligó, el lazo de una misma esperanza, —
¿Quién continúa leyendo los signos
Que un día el amor grabó, los pálidos signos?
Yo te comparo al pergamino, que la mano
Tiene miedo de agarrar, —como él ennegrecido, tostado.