Mi hermana y yo
Mi hermana y yo ¡La fortaleza ha caído y mi cuerpo yace junto a los muros en ruinas! Pero Ifigenia desafía los truenos de Zeus; reúne los fragmentos de Orestes, todos sangrientos, e invoca a los dioses a realizar el gran milagro; transformarme nuevamente en cuerpo, mente y espíritu. Ése es el destino de mi estrella; restituirme a la totalidad del planeta donde cada brizna de yerba marchita florece hacia la vida de resurrección.
¡Ifigenia, Ifigenia, tu hermano Orestes espera el milagro de tus restañantes manos! ¡No temas los truenos de Zeus: nada hay en el cielo ni en la tierra que pueda impedir nuestra voluntad de plenitud y de santidad, excepto nuestra propia cobardía y nuestra violenta desesperación! ¡Demonios: levantaos, soplad las trompetas y marchad en ronda alrededor del terror del espíritu hasta que sus muros caigan en ruinas! ¡Levanta, Satanás, levanta la tormenta en el cielo, dispersa a los ángeles de la oscuridad y esparce tu violenta luz sobre el trono vacío de Cristo!…