Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Hasta que conocí a Lou no pude escapar del reino científico de las estadísticas y las cantidades, y me precipitaba en el refugio interior de la música, con Wagner y los wagnerianos. Pero descubrí que éstos eran Cagliostros de la música que anulaban el «yo» y el «tú», la polaridad del macho y la hembra en el culto sanguíneo de la barbarie, la cual se expresa en la historia antisemita de Treitzschke y las arias habladurías de mi cuñado Foerster.
8
Mi hermana Elisabeth sospechó mi recio examen de conciencia, que seguí de acuerdo con el ejemplo de La Rochefoucauld y Descartes, y desempeñó entonces el papel de un Yago hembra, forzándome a asfixiar a mi Desdémona, la mujer cuyo cuerpo era una ancla de la esperanza, una boya en los traicioneros «mares wagnerianos» que hacían estrellar a los marineros románticos como yo contra las rocas del Liebestod[38] y el traidor nihilismo.