Mi hermana y yo

Mi hermana y yo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO DÉCIMO

1

De todos los libros de la Biblia, el primero de Samuel, especialmente en sus pasajes iniciales, fue el que me produjo la impresión más profunda. En cierta manera, a él le debo un elemento espiritual importante en mi vida. Es donde el Señor despierta tres veces al infante profeta de su sueño, y Samuel confunde las tres veces la imponente voz celestial con la de Elí, dormido en su proximidad dentro del templo. Convencido, después de la tercera vez, que su prodigio es llamado a más altos servicios que los a él permitidos en la casa de los sacrificios, Eli procede a instruirlo en los caminos de la profecía.

Yo no tuve ningún Elí (ni siquiera un Schopenhauer) cuando una llamada similar oscureció los iniciales días de mi adolescencia. Tendría doce años cuando el Señor llegó a mí en toda Su gloria, una fusión deslumbrante de las imágenes de Abraham, Moisés y el Niño Jesús de nuestra Biblia familiar. Su segunda visita no llegó físicamente sino en una sacudida de la conciencia en la cual el mal y el bien clamaron ante las puertas de mi alma para dominarla. La tercera vez me apresó frente a mi casa en las garras de un furioso vendaval. Y reconocí la presencia de una fuerza divina, porque en ese instante concebí a la Trinidad como Dios Padre, Dios Hijo y Dios el Demonio…

2


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker