Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Se puso de moda el admirarme por mi negación de Dios, pero mi optimismo de Zaratustra es simplemente Jehová disfrazado. Ladrón de Dios, deshice los vínculos de mi ateísmo y me opuse a que Él se fuera. Quise una bendición de Él que ciertamente está muerto.
Pero ¿está muerto Dios? ¿Qué sucederá si me encuentro cara a cara con Él —Nietzsche-Anticristo—, yo que construí mi vida en la roca de la incredulidad? Quizá verteré sangre por primera vez, como lo hizo Lou, cuando me confesó que a los quince años era todavía virgen y tembló en presencia de un hombre.