Mi hermana y yo

Mi hermana y yo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En cualquier estado de ánimo en que me encuentre, mi felicidad sexual se condiciona a que la mujer sea joven. Sin la aureola de la juventud, considero que ni siquiera es una mujer. Podría ser la portera del paraíso, pero ya no puede ser para mí un elemento del interior del mismo.

Pero si una mujer es joven, ¿qué más puede importar?, sigo preguntándome. ¡Ah, sí!, ¿qué otra cosa puede importar? Puede ser oscura como la noche, rubia como el sol, o pelirroja como el crepúsculo de una pesada tarde de verano; sus brazos se transforman en fuego líquido que me aprisionan tan sólo al pensar en ella. Los psicólogos explicarán esto como consecuencia de mi edad madura, y como de costumbre, se equivocarán.

No hubo jamás una época en la que pudiera mirar a una mujer de mediana edad sin reírme, y a una mujer vieja sin sentir una intensa piedad. Como demostré ampliamente en Aurora, he nacido en la juventud del mundo. Soy la juventud misma y la juventud llama a la juventud, no importa cuán profundos sean los abismos y los estilos de retórica que la separen.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker