Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Creo, al pensarlo mejor, que la longitud de las piernas de una mujer también es importante, no tanto como la juventud, naturalmente, pero importa. Esos pequeños caballitos son bastante deliciosos para contemplarlos, así es. Pero ¿le será posible a un organismo tan pequeñito acompasarse y recibir en su interior todo mi ser? Me lo pregunto y me perturba.
Una mujer pequeña no es bastante, a menos que su única utilidad sea la de inspirar la sensualidad para volcarla en un marco mayor.
Pero si se concentrasen todas las maravillas de las mujeres en una sola (una radiante mujer de piernas largas y deliciosamente esbeltas), ¿qué atributo puede intervenir para apagar mi apetito por ella? Desgraciadamente, muchas cosas. Una verruga en la base de su nariz, una nariz rústica con arrugas en los costados. Manos grandes y rojas. Pies demasiado anchos y sin un empeine o tobillos hermosos. Una frente muy estrecha…
Por otra parte, si encuentro a esta mujer perfecta que anhelo ardientemente, ¿le daré con seguridad la felicidad necesaria para grabar el momento de nuestro encuentro en algo memorable en el tiempo y el espacio?