Mi hermana y yo
Mi hermana y yo 12
Las cosas por sí mismas no nos conciernen, porque si analizáramos su significado, y si sus extrañas cualidades formaran parte de nuestro sistema instintivo de cálculo, ¿qué llegarían a ser nuestras simples necesidades orgánicas y deseos?
13
Schopenhauer ha aparecido en mi mente a causa de este perfecto día schopenhaueriano, que con sus pesadas y amenazantes nubes y con su cielo de un gris profundo ha aguijoneado el reumatismo de mis huesos desde el momento que abrí los ojos. Estos días tipo Schopenhauer visitan a Alemania por lo menos un centenar de veces al año. Afortunadamente para nosotros, los Schopenhauer en persona aparecen con mucha menos frecuencia.
En este país obstinado y entumecido, cuya policía es nuestra única y verdadera comadre, y las piedras nuestros únicos profetas, es Schopenhauer, y no Goethe, el poeta natural. Estamos condenados a la derrota en nuestras guerras, así como en nuestras filosofías. Si por error la victoria militar queda con nosotros, no se adapta de ningún modo a nuestras ceñudas disposiciones.
14