Mi hermana y yo
Mi hermana y yo El hombre que ocupa el asiento frente a la puerta ante la cual debo pasar para cumplir mis diarias necesidades constitucionales, es bizco o lo soy yo. Uno de los dos haría bien en aprender a mantenerse alejado del camino del otro. ¿Y por qué me mira como si estuviera a punto de volar de un salto por la ventana, hacia la libertad?
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Schumann y Schopenhauer son los dos polos de mi existencia. Ellos me han conducido a la admiración. Entre ellos me siento aplastado como entre las piedras del molino.
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Hay aquí un hombrecito que frecuentemente habla conmigo. Me ha contado todo sobre él, y su historia es la menos interesante que he oído en mi vida. Si alguna vez le presté atención fue porque mientras me hablaba podía formarme juicio de la estatura total del ciudadano común de cualquier parte del mundo.