Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Cada artista es la alegre fortuna de los pocos que lo entienden. El artista ha nacido para su público y su público ha nacido para él. A los ojos del cielo los dos son iguales. No incluyo a los adoradores del populacho que es tan detestable e inútil como la despreciable canalla afectada por sus enamorados seudoartistas.
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Mala gente viene a esta casa, y a la mala gente se le deja partir de ella.
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He estado enamorado de dos mujeres, quizás sólo de una, y estoy tan alejado de los ángeles como siempre.
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Recuerdo con respeto al padre que realmente nunca conocí, y sólo puedo pensar con desprecio en mi madre, aunque sé que no hay nada que no hiciera para darme consuelo y comodidad. Dios hace bien en esconderse detrás de Su pico en el monte Sinaí.
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