Los discipulos en Sais

Los discipulos en Sais

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin duda alguna, la voz hablaba de nuestro Maestro, ya que él reúne todos los rasgos esparcidos por doquier. Singular resplandor enciende su mirada cuando las Runas sublimes se despliegan ante nosotros y puede él atisbar, en nuestros ojos, la aparición de la estrella que debe permitimos ver y comprender la Figura. Si nota que estamos tristes y que las tinieblas no se disipan, nos consuela y promete mejor fortuna al vidente asiduo y fiel. A menudo nos ha contado cómo, en su infancia, el deseo de ejercitar sus sentidos, de ocupados y satisfacerlos, no le daba tregua. Contemplaba las estrellas y, sobre la arena, imitaba su posición y su curso. Miraba, sin cesar, en el océano del aire; no se cansaba de admirar su diafanidad, sus movimientos, sus nubes y luces. Reunía piedras, flores, insectos de toda especie, y las colocaba ante él, alineándolas de mil diversas maneras. Examinaba a los hombres y a los animales. Se sentaba a la orilla del mar y buscaba conchillas. Escuchaba con atención la voz de sus pensamientos y de su corazón. No sabía hacia dónde lo impulsaba su deseo. Cuando tuvo más edad, erró por el mundo, visitó otras tierras, otros mares, otros cielos. Vio rocas nuevas, plantas desconocidas, animales, hombres. Penetró en cavernas y supo por cuántas estratificaciones diversas estaba formado el edificio del Universo. Modeló la arcilla, creando extrañas figuras de rocas. Poco a poco, halló, en todas partes, objetos que ya conocía, pero que estaban mezclados y apareados de manera singular; y de ese modo, muy a menudo, cosas extraordinarias se ordenaban por sí solas, en él. Pronto advirtió las combinaciones que unían todas las cosas, las similitudes, las coincidencias. A poco, ya no vio nada aisladamente. Las percepciones de sus sentidos se agolpaban en grandes y variadas imágenes. Oía, veía, tocaba y pensaba a un tiempo. Se complacía en unir cosas dispares. Ora las estrellas parecíanle hombres, ora los hombres parecíanle estrellas; las piedras, animales; y las nubes, plantas. Jugaba con las fuerzas y los fenómenos. Sabía dónde y cómo, esto y aquello podía encontrarse y aparecer; y, así, pulsando las cuerdas más profundas, buscaba y se acaraba a sonidos y ritmos más puros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker