La rebelión de las masas
La rebelión de las masas En 1930, antes del triunfo del nacionalsocialismo en Alemania, declara Ortega que fascismo y comunismo son «dos típicos movimientos de hombres-masa» que, lejos de ser verdadera innovaciones, son dos pseudo-alboradas, y que el único peligro es que Europa, atraída por el esfuerzo y la empresa del plan quinquenal, se deje llevar por algo que en el fondo le repugna y se entusiasme por el comunismo. «El comunismo es una “moral” extravagante —algo así como una moral—. ¿No parece más decente y fecundo oponer a esa moral eslava una nueva moral de Occidente, la incitación de un nuevo programa de vida?»
El último diagnóstico de Ortega es que Europa se ha quedado sin moral, y la delicada operación social de «mandar en el mundo» —de establecer unas normas válidas que den una figura a la vida colectiva— está vacante y sin legítimo sujeto titular. Ortega ha hecho en este libro un admirable análisis del proceso de nacionalización e incorporación de los países europeos, una teoría de la nación como forma de sociedad y de Estado, y ha mostrado cómo las naciones de Europa son insuficientes, porque sus problemas van más allá de las fronteras de cada una, y no podrían tener solución más que en su conjunto.