La rebelión de las masas
La rebelión de las masas Ahora bien: existen en la sociedad operaciones, actividades, funciones del más diverso orden, que son, por su misma naturaleza, especiales, y, consecuentemente, no pueden ser bien ejecutadas sin dotes también especiales. Por ejemplo: ciertos placeres de carácter artÃstico y lujoso o bien las funciones de gobierno y de juicio polÃtico sobre los asuntos públicos. Antes eran ejercidas estas actividades especiales por minorÃas calificadas —califÃcadas, por lo menos, en pretensión—. La masa no pretendÃa intervenir en ellas: se daba cuenta de que si querÃa intervenir tendrÃa, congruentemente, que adquirir esas dotes especiales y dejar de ser masa. ConocÃa su papel en una saludable dinámica social.
Si ahora retrocedemos a los hechos enunciados al principio, nos aparecerán inequÃvocamente como nuncios de un cambio de actitud en la masa. Todos ellos indican que ésta ha resuelto adelantarse al primer plano social y ocupar los locales y usar los utensilios y gozar de los placeres antes adscritos a los pocos. Es evidente que, por ejemplo, los locales no estaban premeditados para las muchedumbres, puesto que su dimensión es muy reducida, y el gentÃo rebosa constantemente de ellos, demostrando a los ojos y con lenguaje visible el hecho nuevo: la masa que, sin dejar de serlo, suplanta a las minorÃas.