Meditaciones del Quijote
Meditaciones del Quijote Estas Meditaciones, exentas de erudición —aun en el buen sentido que pudiera dejarse a la palabra—, van empujadas por filosóficos deseos. Sin embargo, yo agradecerÃa al lector que no entrara en su lectura con demasiadas exigencias. No son filosofÃa, que es ciencia. Son simplemente unos ensayos. Y el ensayo es la ciencia, menos la prueba explÃcita. Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba sin poseer antes esta. Pero le es lÃcito borrar de su obra toda apariencia apodÃctica, dejando las comprobaciones meramente indicadas, en elipse, de modo que quien las necesite pueda encontrarlas y no estorben, por otra parte, la expansión del Ãntimo calor con que los pensamientos fueron pensados. Aun los libros de intención exclusivamente cientÃfica comienzan a escribirse en estilo menos didáctico y de remediavagos; se suprime en lo posible las notas al pie, y el rÃgido aparato mecánico de la prueba es disuelto en una elocución más orgánica, movida y personal.