1984
1984 Julia no se interesaba en absoluto por las ramificaciones de la doctrina del partido. Cuando Winston hablaba de los principios de Ingsoc, el doblepensar, la mutabilidad del pasado y la degeneración de la realidad objetiva y se ponÃa a emplear palabras de neolengua, la joven se aburrÃa espantosamente, además de hacerse un lÃo, y se disculpaba diciendo que nunca se habÃa fijado en esas cosas. Si se sabÃa que todo ello era un absoluto camelo, ¿para qué preocuparse? Lo único que a ella le interesaba era saber cuándo tenÃa que vitorear y cuándo le correspondÃa abuchear. Si Winston persistÃa en hablar de tales temas, Julia se quedaba dormida del modo más desconcertante. Era una de esas personas que pueden dormirse en cualquier momento y en las posturas más increÃbles. Hablándole, comprendÃa Winston qué fácil era presentar toda la apariencia de la ortodoxia sin tener idea de qué significaba realmente lo ortodoxo. En cierto modo la visión del mundo inventada por el Partido se imponÃa con excelente éxito a la gente incapaz de comprenderla.